domingo, 31 de enero de 2010

Gustos y Disgustos

¿Qué hablar sobre gustos y disgustos? Puedo usar un tema como este para hablar de los gustos de las personas para vestirse, o de sus gustos para música, o aun sus gustos para comidas. Y donde hay gusto, hay disgusto…

Las personas acostumbran decir que el gusto no es objeto para discusión, pero, con toda la certidumbre, hay margen para lamentación. Hay gustos y gustos, o mejor, hay gustos y disgustos.
Gusto: Camisa de vestir adentro de los pantalones de vestir y cinturón
Disgusto: Camiseta adentro de la bermuda

Gusto: Traje de sastre
Disgusto: Traje de lino blanco

Gusto: Pantalones con zapatos
Disgusto: Pantalones con chinelas

Gusto: Pizza con queso
Disgusto: Pizza con zanahoria

Gusto: Parrillada con carne al punto
Disgusto: Parrillada con carne muy hecha

También puedo hablar sobre las cosas buenas que me dan gusto y de las cosas malas que me traen disgusto.

Gusto: Viajar
Disgusto: Volver

Gusto: Una buena película
Disgusto: Veloces y Furiosos

Gusto: Un buen vino
Disgusto: El dolor de cabeza

Gusto: Una playa vacía
Disgusto: Playa de la Enseada en fiestas de fin de año

Gusto: Vender un buen proyecto
Disgusto: No vender un buen proyecto

Gusto: Trabajar con buena gente
Disgusto: Trabajar con los chanchitos

Una otra manera de trabajar este tema es observando que, a veces, el gusto de alguien es el disgusto de otra persona.

Gusto: Copa de 70 para los brasileños
Disgusto: Copa de 70 para los italianos

Gusto: Copa de 82 para los italianos
Disgusto: Copa de 82 para los brasileños

Gusto: Campeonato Brasileño de 2009 para Daniel
Disgusto: Campeonato Brasileño de 2009 para Rafael y para mí

Gusto: Sex And The City para mi esposa
Disgusto: Sex And The City para mí

Disgusto: Chocar el coche para mí
Gusto: Chocar el coche para el dueño del taller

domingo, 17 de enero de 2010

Un hombre es lo que come

Las personas acostumbran decir que un hombre es lo que come, pero creo que esto no es una verdad absoluta y, por lo tanto, no me preocupo mucho con esta afirmación y puedo argumentar en contra de ella.

Cuando era muy chico, alrededor de mis 10 meses, estaba de vacaciones (creo que las primeras vacaciones de mi vida) con mi familia en una ciudad del litoral de São Paulo, pero que no me acuerdo el nombre, al final era solamente un bebé. Bien, en este viaje mi papá y yo nos divertíamos mucho con castillos de arena, él haciendolos y yo destruyendolos. En una cierta ocasión, mi papá hizo un castillo muy especial en una playa con arena muy limpia y a mí el castillo me pareció muy grande y apetitoso. Después que acabó la magnífica construcción, mi papá se fue a lavarse en el mar y así que se distanció un poquito, no tuve duda y probé el sabor de aquel maravilloso castillo… y creo que estaba muy bueno, porque en una cuestión de segundos me comí casi la mitad del castillo. Sí, ¡es mucha arena! Y si un hombre es lo que come, creo que me habría convertido en un ladrillo, pero me seguí de carne y hueso.

Y puedo decir más. En una fase de su vida, uno de mis hermanos comía solamente huevos. Huevo en el almuerzo y huevo en la cena. ¿Qué pasó? ¡Nada! Si hubiese la menor verdad en ese dicho, mi hermanito sería hoy una tortilla.

Otro punto, cuando tenía 16 años tuve que hacer una dieta cargada en proteínas. En esta época comía mucha carne molida y, por Dios, no me transformé en una hamburguesa. Así como a mi mamá, que siempre le encantó comer maíz, jamás se hizo una humita. Y mi papá parecía una hormiga, comió azúcar (en forma de dulce, claro) por toda la vida y está lejos de ser una raspadura.

Bien amigos, contra los hechos no hay argumentos, así que, pueden comer lo que han querido, porque un hombre es lo que es y creer que es lo que come es pura tontería... tal vez la única excepción, y que ven a confirmar esta regla, sea un muchacho que trabaja conmigo y que le gusta mucho los zapallos. Primero su cabeza tomó la forma de zapallo y ahora todo su cuerpo está a transformarse…