Las personas acostumbran decir que un hombre es lo que come, pero creo que esto no es una verdad absoluta y, por lo tanto, no me preocupo mucho con esta afirmación y puedo argumentar en contra de ella.
Y puedo decir más. En una fase de su vida, uno de mis hermanos comía solamente huevos. Huevo en el almuerzo y huevo en la cena. ¿Qué pasó? ¡Nada! Si hubiese la menor verdad en ese dicho, mi hermanito sería hoy una tortilla.
Otro punto, cuando tenía 16 años tuve que hacer una dieta cargada en proteínas. En esta época comía mucha carne molida y, por Dios, no me transformé en una hamburguesa. Así como a mi mamá, que siempre le encantó comer maíz, jamás se hizo una humita. Y mi papá parecía una hormiga, comió azúcar (en forma de dulce, claro) por toda la vida y está lejos de ser una raspadura.
Bien amigos, contra los hechos no hay argumentos, así que, pueden comer lo que han querido, porque un hombre es lo que es y creer que es lo que come es pura tontería... tal vez la única excepción, y que ven a confirmar esta regla, sea un muchacho que trabaja conmigo y que le gusta mucho los zapallos. Primero su cabeza tomó la forma de zapallo y ahora todo su cuerpo está a transformarse…

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