La Simplicidad
Cuando tuve la primera clase de verbos (regulares evidentemente), a mí me pareció que el Español era muy simple, al final era igualito al Portugués, pero cambiando el sonido del “J”, del “CH” e del “LL”. ¡Muy fácil!
La Pérdida de la Inocencia
Cuando conocí los verbos irregulares y sus variaciones en los varios tiempos verbales mi casa se cayó.
La Mala Educación
En la clase de imperativo tuve, en verdad, una clase de mala educación…
¿Como el mundo entero pide para un compañero cerrar la ventana? Simple:
“¿Podrías cerrar la ventana, por favor?”
¿Como un español pide para un compañero cerrar la ventana? Más simple aún:
“Cierra la ventana”
Realmente, sin ninguna pulidez...
Las Diferencias Sociales
“El primer libro”: Hay apócope
“El tercer libro”: Hay apócope
“El segundo libro”: ¡No hay nada! ¡Pobrecito del segundo! ¿No tiene derecho de tener un apócope?
La Importancia de Ser Económico
Tuve la oportunidad de descubrir que cuanto más avanzamos en el español, más económicos nos quedamos.
En español básico:
“Pon este bello sombrero en tu cabeza grande”
En español avanzado:
“Póntelo”
La Vuelta de la Inocencia Perdida
Sí, fue exactamente en la clase de acentuación que me fue tomado nuevamente por la inocencia. Aprendí las principales reglas para acentuación:
Palabras Agudas: Acentuar solamente las palabras terminadas en “n”, “s” o vocales (y yo pensé: “solamente tres casos… ¡fácil!”)
Palabras Graves: Acentuar solamente las palabras no terminadas en “n”, “s” o vocales (y yo pensé: “las mismas terminaciones, pero invertidas… ¡muy fácil!”
Palabras Esdrújulas: Siempre acentuadas ( y yo pensé: “¡fácil! ¡fácil! ¡fácil!”)
Palabras Sobresdrújulas: Siempre acentuadas, excepto los casos terminados en “mente” y cuyo adjetivo generador no son acentuados ( y yo pensé: “¡Jesús! ¡Es mucho más fácil que el Portugués! ¡Uhuuuuuuuuuuuu!)
El Fin de La Ilusión
No duró mucho mi ilusión… Las cosas jamás son tan fáciles como parecen en el comienzo. Y llegaron las primeras excepciones de la acentuación…
A veces tenemos dos grafías para la misma palabra, una con acento y otra sin acento, porque tenemos el sentido cambiado, como en el caso adverbio “más” y de la conjunción “mas”.
El Caos
Más acentos y todo se complicó…
“No entiendo cómo puedes ser tan tonto se eres tan viejo como yo”
¿¡¿¡La misma palabra, el mismo sentido y dos grafías?!?! ¡No puedo creer!
El Súbito Interés por La Historia
¿Cervantes?¿Quién fue el h.d.p. que fundó esta m. de instituto?

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