lunes, 22 de febrero de 2010

Roches, roches y más roches

Cuando intenté escoger un buen roche para socializarlo en mi blog, me deparé con un problema: ¿Cuál de ellos? Son tantos y tantos en mi larga vida… Así resolví que escogería un tema y que no hablaría de uno, pero de varios roches.

Y el tema escogido fue: El pez se muere por la boca.




Roche 1: Clásico
Estaba en una fiesta en que mis amigos del colegio y yo conmemorábamos 20 años de graduación cuando una de mis amigas llegó a la fiesta. Como ya estaba un poquito borracho y hablador, agarré la mano de la chica y la miré de ariba hacia abajo… pensé un poquito y solté la frase que me pondría en una situación delicada: “Mira esta chica, estaba embarazada y escondió la buena noticia… ¿Cuantos meses?” Noté en el mismo momento que había hablado una gran tontería. Miré alrededor y sentí el constreñimiento en el aire. La chica, muy sosa, me dijo que no estaba embarazada, mismo porque no tenía esposo y tampoco un novio, que estaba con un problema glandular y que había ganado algunos quilitos. Sin tener una idea mejor, le dije: “¡Qué bueno! Estaba me mordiendo de celos… ¿Vamos a bailar?”

Roche 2: Para romper relaciones
Aconteció en una cena de trabajo. Estábamos en un restaurante con muchos clientes, proveedores, colegas de trabajo y sus cónyuges. Había una persona que conducía el evento, hablando sobre los hechos de la empresa y siempre llamando a alguien para hacer un discurso. En mi mesa estaban tres personas conmigo, dos colegas de trabajo y un cliente muy reciente. No me gustaba uno de los hombres que haría un discurso en aquella noche. Era un viejo desafecto. Cuando llego la vez del tal hombre, no soporté y empecé a hablar las cosas malas que conocía a respecto del muchacho. Ya por la tercera crítica, el cliente que estaba sentado en mi frente me dijo: “Creo que me voy cambiar de mesa, porque no puedo continuar oyendo tantas tonterías sobre mi padre”.

Roche 3: El más clásico de todos
En verdad este roche es tan clásico que me permití hacerlo unas cinco veces…
Estoy llegando en el aparcamiento del restaurante o en un lava-coche y veo un chico poco arreglado en el sitio, paro el coche y entrego la llave del coche en sus manos diciendo: Vuelvo en dos horas. Entonces el chico me mira y dice: “¿Puedo aparcarlo en el garaje de mi casa?”. Y yo le pregunto: “¿Cómo así?”. Entonces él me explica: “No trabajo en este sitio, pero puedo quedarme con tu coche y devolverlo después… ¿Qué te parece?”

Roche 4: A veces podría me quedar calado
Estaba asistiendo a un juego de fútbol con mis amigos cuando ocurrió una substitución en uno de los equipos. Salió André Luiz y entró Cacildo Santos… ¿Cacildo Santos? ¿¡Cacildo!? Tal información me hizo reír sin parar, mientras gritaba ¿¡Cacildo!? ¿¡Cacildo!? ¿Qué madre sería tan mala a punto de poner el nombre del propio hijo de Cacildo? Y la contestación me fue dada por uno de mis compañeros: “Mi querida abuela, porque este es el nombre de mi tío.”

Pues, plagiando una persona que conozco… ¡Qué feo!


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